sábado, 4 de agosto de 2012

RAFAEL VILLALONA


Rafael Villalona


RAFAEL VILLALONA
(Santo Domingo, República Dominicana, 1942)


Por Reynaldo Disla
4/julio/2009

Este nombre es sinónimo de seriedad y compromiso con el arte teatral de República Dominicana.   Al regresar de Moscú en 1969 transforma la escena dominicana, todavía apresada en los convencionalismos importados por varios directores españoles.  Yo alcancé a oír la pronunciación castiza, el peso declamativo en las interpretaciones, y las voces graves, bonitas e impostadas de los actores.  Villalona llega a revolucionar la manera de encarnar personajes, introduce la disciplina y la mística del grupo teatral con la creación de Nuevo Teatro, y expresa, en enero de 1969, su nueva visión, a través de un manifiesto,  o declaración teatral, sobre el arte escénico y su relación con la realidad dominicana.

Primera página del Manifiesto de Nuevo Teatro-1969 

El Manifiesto del Nuevo Teatro indica: “El teatro dominicano, tradicionalista por años, se ha formado de objetivaciones extraídas de otra realidad y encontradas para satisfacer otras necesidades espirituales, sociales y culturales, y es por esto que nosotros identificamos al teatro actual como un teatro de corte FORMALISTA.”

Delta Soto y Rafael Villalona actuaron en La gaviota de Antón Chejov,
dirigidos por María Castillo.

Rafael Villalona inició una cruzada con sus propios actores y actrices encaminada a desterrar los vicios de la educación teatral formalista implantada por la escuela española.  Utilizó el Método de las Acciones Psicofísicas como vehículo para encontrar la propia identidad y hallar los matices de la psicología del pueblo dominicano y sus aspectos universales.   Consideraba una obligación desprenderse de toda falsedad, abriéndole paso a la intuición creadora.  A las voces de barítonos al uso, Nuevo Teatro opone “una voz joven, la voz viva de nuestra generación desde la escena, NUESTRA VOZ”,  acentúan con mayúsculas.  Nuevo Teatro, desde el principio, tomó al Actor como el centro de la creación teatral y los demás elementos técnicos sólo como propiciadores de una atmósfera escénica (luces, escenografía, maquillaje,  etc.), es decir, como colaboradores, nunca como actores principales.  

Rafael Villalona, desde el estreno de “Los ojos grises del ahorcado”  (1969)  se convirtió en el más prestigioso director teatral dominicano, lugar que ha mantenido por más de cuarenta años, consolidándose como un referente para las nuevas generaciones de directores dominicanos. Actualmente es una de las personalidades culturales más respetadas en República Dominicana.

Rafael Villalona participa en el Tercer Encuentro de Teatristas de América Latina y el Caribe, La Habana 1987. Aparecen, entre otros, Álvan Colón, Reynaldo Disla, Mauricio Rosencof, Luis Molina y Alfonso Sastre.
Desde joven,  aun siendo alumno de la Escuela de Teatro de Bellas Artes, Villalona mantenía un espíritu crítico hacia la artificialidad de las actuaciones y la falta de verdad escénica. Por eso se mantiene en el centro de su trabajo la creación de una escena viva,  actual, que transforma el territorio de la representación y al espectador. 

Fundador de Nuevo Teatro, junto a su esposa la actriz Delta Soto, grupo del que han formado parte, en el correr de los años, valiosos actores y actrices dominicanos que se han destacado no sólo en la escena, sino, además, en el cine, la televisión y la radio.  Entre esos actores y actrices están: Ángel Haché, Augusto Feria, César Olmos, Milagros Martínez, María Castillo,  Félix Germán, Arturo López y muchos otros.  Algunos de esos actores y actrices han incursionado en la dirección como María Castillo (formada en Moscú), Ángel Haché, Félix Germán y Arturo López.

Elenco de La gaviota. Aparecen, delante, Víctor Checo y María Castillo (directora). En la segunda fila de izquierda a derecha: Carlota Carretero, Augusto Feria, Monina Solá, Delta Soto y Rafael Villalona. De pie están, en el mismo orden, Ángel Haché, Giovanny Cruz e Iván García Guerra.

Villalona se propuso llevar a escena piezas consideradas tabú en nuestro medio, de autores como Shakespeare, Chejov y Brecht, entre otros. 

Concibe la sensibilización del espíritu humano a través del arte como algo fundamental para obtener cambios estructurales en la sociedad.

El teatro ha sido el centro vital de Rafael Villalona, organizando su vida y su medio ambiente de acuerdo a las necesidades que sus proyectos teatrales le demanden. Identificamos dos líneas fundamentales en su práctica vital y escénica: 1) La defensa de su identidad y 2) La promoción de los mejores valores culturales dominicanos.

Su actividad cultural ha sido múltiple: director, actor (de teatro y cine), profesor y gestor cultural, sobresaliendo en cada una de estas actividades por el tesón y perseverancia en cada uno de los proyectos que emprende.

Rafael Villalona en el papel de Quimo en la película
Un pasaje de ida, dirigida por Agliberto Meléndez.

Uno de los episodios más destacados en la vida de Rafael Villalona fue la fundación, en 1979, del Teatro Popular del Centro (TPC), adscrito al Centro de la Cultura de Santiago. Allí el maestro Villalona se incorpora a las más avanzadas corrientes del teatro popular latinoamericano y establece en el TPC una mística de trabajo y formación teatral sin precedentes en la República Dominicana.  Los miembros del TPC tuvieron una educación teatral privilegiada que incluyó el contacto con maestros extranjeros tan destacados como Osvaldo Dragún, Sergio Arrau, Eduardo Di Mauro,  Rodolfo Santana y Alberto Rowinsky.  El TPC, dirigido por Villalona, agotaba un calendario impresionante de presentaciones en escuelas, cárceles, y otros espacios abiertos y cerrados. En una visita que les hice en 1980 observé en un mural, las obras que había leído cada integrante del TPC y las que les faltaban por leer. La lista de obras, y sus informes de lectura, garantizaba la asimilación de una cultura dramática imprescindible. En el TPC se formaron o impulsaron sus posibilidades grandes actores y actrices dominicanos como Víctor Checo, Elvira Taveras, Esther Suárez, José Núñez, y muchos otros.

Actores del Teatro Popular del Centro (TPC) representan Las aceitunas, de Lope de Rueda, con dirección de Rafael Villalona.  De izquierda a derecha: Johanny Sosa, Víctor Checo, Cuquín y Elvira Taveras.

Junto a la introducción al país del Método de las Acciones Físicas de Stanislavski, Rafael Villalona y Delta Soto consolidaron una metodología de trabajo en grupo, de gente que vivía por y para el teatro. Me contaba una vez Fernando Coste, que debajo de un aguacero formidable se apuraba para llegar a un ensayo con Villalona; debía arribar así, mojado, porque era su obligación ser puntual, para evitar que el director lo enviara al paredón de los que demoran los ensayos; porque para Villalona ni fallecer en el camino podía ser una excusa para llegar tarde.  

Eugenio Barba y Rafael Villalona.

Rafael Villalona ha compartido su formación con decenas y decenas de alumnos, por más de 40 años. 

Rafael Villalona realizó estudios de Actuación y Dirección en el GITIS (Moscú, URSS) y en el Instituto Teatral Lunacharsky (1964-1968).  Fue fundador del Movimiento Cultural Universitario (MCU) y fundador del Grupo Teatral Antón Chejov.  Director del Teatro de Investigación Sociales (TIS) de la UASD. Director fundador de Nuevo Teatro, en el cual, además, fue profesor de actuación y dirección.  Villalona ha ocupado varios cargos en la administración pública, fue Director Teatral del Centro de la Cultura de Santiago, Fundador/Director del Teatro Popular del Centro (TPC) y Director General de Bellas Artes.   


Álvan Colón, Reynaldo Disla y Rafael Villalona durante el Tercer Encuentro de Teatristas de América Latina y el Caribe, Casa de las Américas, La Habana, 1987. 

Entre la gran cantidad de homenajes y reconocimiento que ha recibido, mencionaremos algunos, sobre todo del área teatral: Premio “Ollantay”  del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT),  1986.  Premio Talía de Plata. Premio Gran Talía de Plata. Premio El Dorado.  Premio Casandra. Y el Lifetime Achievement Award del XIX International Hispanic Theatre Festival of Miami, Florida, 2004, entre otros.

Rafael Villalona fue declarado Gloria Nacional del Teatro por el Ministerio de Cultura de República Dominicana, en el marco del Festival Nacional de Teatro que también se le dedicó en junio de 2010.

Rafael Villalona y Delta Soto, una pareja de dominicanos que ha renovado el teatro dominicano, él como director, ella como actriz.  Artistas y seres humanos excepcionales que convirtieron a Nuevo Teatro en un grupo ejemplar, construido en el amor a la expresión teatral, y ligado por la amistad y la disciplina rigurosa.  Ellos, y digo ellos porque no puede concebirse a Rafael sin Delta (ni a Delta sin Rafael),  son ejemplo de Prometeos contemporáneos que han soportado con optimismo los rigores de un ambiente hostil e indiferente al arte verdadero, y han sobrellavado las tragedias que la vida cruel ha puesto en sus destinos al perder a tres de sus hijos. 

Delta Soto, actriz dominicana, fundadora de Nuevo Teatro y
 luchadora por las más nobles y dignas causas del pueblo dominicano.

Rafael Villalona y Delta Soto levantaron un hermoso espacio, el edificio de Nuevo Teatro, con salas para talleres, oficinas, sala de exposiciones y la amplia sala con capacidad para poco más de quinientos espectadores.  Fue un lugar donde ocurrieron eventos teatrales importantes. Hoy ya no existe.

Rafael Villalona fue expositor durante el Tercer Encuentro de Teatristas de América Latina y el Caribe, La Habana, 1987. Al final de su ponencia le fue entregado el Premio Ollantay del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), que había obtenido Nuevo Teatro en 1986. Aparecen en la foto, de izquierda a derecha, sentados: Magaly Muguercia, Rine Leal, José Molinaza, Reynaldo Disla y Rafael Villalona.

El maestro Rafael Villalona, sin lugar a dudas, es acreedor de un lugar distinguido entre los directores teatrales latinoamericanos y del mundo; por la profundidad de sus puestas en escena, el trabajo riguroso con los actores y las verdades contundentes que extrae de las obras que escenifica; verdades de las que hace partícipes a los espectadores.


Rafael Villalona



CRONOLOGÍA DE OBRAS DIRIGIDAS POR RAFAEL VILLALONA

CON NUEVO TEATRO:

1.       “HUGHIE”,  E. O'Neill, Grupo Antón Chejov, 1964.
2.       “ANA KLEIBER”, Alfonso Sastre, 1964.
3.       “EL DAÑO QUE HACE EL TABACO”, Antón Chejov, 1969.
4.       “LOS OJOS GRISES DEL AHORCADO”, de Rafael Añez Bergés, 1969.
5.       “LA VOZ HUMANA”, Jean Cocteau, 1969.
6.       “PLUF EL FANTASMITA”, Clara Elena Machado, 1971.
7.       “TRES HISTORIAS PARA SER CONTADAS”, Osvaldo Dragún, 1971.
8.       “PROCESO A UN HOMBRE LOCO”,  de Franklin Domínguez, 1973.
9.       “EL ENTIERRO”, de Enrique Buenaventura, 1973.
10.    “PROCESO POR LA SOMBRA DE UN BURRO”, F. Dürrenmatt, 1974.
11.    “MISER PATHELIN”, Anónimo, 1974.
12.    “LAS SILLAS”, E. Ionesco, 1975.
13.    “CASA DE MUÑECAS” H. Ibsen, 1975 y 1977.
14.    “ÓPERA DE TRES CENTAVOS”, B. Brecht, 1975.
15.    “LA BODA”, B. Brecht, 1977.
16.    “UN TRANVÍA LLAMADO DESEO”, T. Williams, 1981.
17.    “LA GUERRITA DE ROSENDO”,  Gilberto Pinto, 1983.
18.    “HOY DE HOY DEL MILNOVECIENTOS HOY”,  basada en una adaptación de un anónimo del siglo XV, 1984.
19.    “AQUÍ NO PAGA NADIE”, Darío Fo, 1985.
20.    “LA NOCHE DE LOS ASESINOS”, J. Triana, 1987.
21.    “EL CONTRABAJO”, P. Süskind, 1988.
22.    “EL PAGADOR DE PROMESAS”, J. Gómez, 1988.
23.    “DOS DE SOL”.  Espectáculo de piezas latinoamericanas. 1988.
24.    “MAQUIAVELO”  Basada en la obra “La Mandrágora”, 1989.
25.    “EL VENENO DEL TEATRO”. Rodolfo Sirera, 1989.
26.    “1789 —LA REVOLUCIÓN HA COMENZADO—”. Nuevo Teatro, 1989.
27.    “LA SECRETA OBSCENIDAD DE CADA DÍA”,  Marco Antonio De la Parra. 1993.
28.    “BUENAS NOCHES MAMÁ”, M. McLuhan, 1994.
29.  “ÓPERA MERENGUE”, Huchi Lora y Rafael Villalona, con el apoyo de la UNESCO 1992.  Y 1995 Gira Nacional del Plan Decenal de la Secretaría de Estado de Educación y la UNESCO.

CON EL TEATRO UNIVERSITARIO:

30. “PIRÁMIDE 179”, Máximo Avilés Blonda, Manizales, Colombia, 1969.
31. “OVER”, Adaptación de la novela de Ramón Marrero Aristy, 1971.
32. “VIETNAM …HOY”, Creación Colectiva, 1972.
33. “EL ENTIERRO”. E. Buenaventura, 1973.


CON EL TEATRO POPULAR DEL CENTRO (TPC)

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS:

34. “TALLERES DRAMÁTICOS I, II y III”. (Formación, Creación y Público Nuevo), 1979.
35. “LAS ACEITUNAS”. Lope de Rueda, 1979.  
36. “EL REY CLINEJAS”. Manuel Rueda, 1980. 
37. “LA LENTE MARAVILLOSA”. Emilio Carballido, 1980.




domingo, 8 de julio de 2012

PROGRAMA DE "RAMÓN AREPA" (2003)


RAMÓN AREPA
(Monólogo de carnaval.)
1985.

Autor: Frank Disla

 Frank Disla, autor de Ramón Arepa.

RAMÓN AREPAEste regocijante monólogo, que provoca la risa y la nostalgia en tantos espectadores, ya se ha convertido en un clásico en la celebración de las fechas patrias y durante el carnaval dominicano.  Impactó al público desde su estreno en la Sala Ravelo del Teatro Nacional, por ofrecer una visión acertada de las vicisitudes de un dominicano en su lucha por la subsistencia, y ser un teatro imaginativo y con eficientes recursos dramáticos que conectan con el público.

Reynaldo Disla encarna a Ramón Arepa (1986).

Ramón Arepa (monólogo de carnaval) fue estrenado en diciembre de 1985 en la Sala Ravelo del Teatro Nacional. Desde entonces, dando saltos en el tiempo, no ha cesado de representarse, en versiones de 14 ó 16 actores, o la versión modesta sólo con el personaje central. Entre los escenarios recorridos por  este monólogo están: el auditorio de Bellas Artes, Casa de Teatro,  Hostos Community College de Nueva York, Alianza Hispana de Boston, Teatro Ramón Frade del Colegio Universitario de Cayey, Puerto Rico, y en febrero de 1998 tuvo una gira en la ciudad de Providence por diversos centros educativos como el auditórium Community College de Rhode Island, el Providence College y en el escenario de la Perry Middle School.


 Reynaldo Disla en el papel de Ramón Arepa (1998).


COMENTARIOS Y CRÍTICAS:

“...En 1986 Disla presentó Ramón Arepa otro trabajo que parte del mundo de los humildes, ahora añadiendo el folklore del país. Un hombre que es juzgado por matar a un norteamericano, que se burlaba de la comparsa de carnaval, monologa vestido de personaje folklórico (Califé), recordando su vida en medio de otros personajes del mundo carnavalesco.”

Rosalina Perales.
“El Teatro Hispanoamericano Contemporáneo 
1967-1987” Vol. ll.  Col. Escenología. Grupo Editorial Gaceta,  
México. 1993. Página 314.

Escena de Ramón Arepa (1996).

“En Compadre Mon, el poeta Manuel del Cabral hizo que conociéramos de manera definitiva al macho dominicano de la zona rural, aferrado a la pistola y las galleras, envalentonado y mujeriego. Pero es Ramón Arepa la expresión más profusa de la dominicanidad. Su vida es un trazado de fidelidad asombrosa, cuya lectura impregna desgarradoramente los escollos y limitaciones de la sociedad dominicana. Todos los tópicos que resumen la interminable lucha por la sobrevivencia, fueron compactados en este monólogo con inmejorable poder de síntesis...

Aparte de lo popular carnavalesco, la jocosidad y el sentido religioso, en Ramón Arepa se juntan las frustraciones políticas de postguerra y los prejuicios anti-norteamericanos suscitados a partir de ese hecho, la pobreza, movilidad social forzada y otros problemas medulares de la sociedad dominicana.”

Luis Peralta-Bonilla.
Rhode Island LATINO PRESTIGE,
Suplemento Arte y Cultura. 26 de Febrero 
de 1998. Página 7.


Frank Disla recibe el Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena 2005
por su obra Un búfalo de El Paso, Texas

FRANK DISLA (1959). Escritor y teatrista dominicano. Su producción dramática se inicia con Los negros también comen helados de fresa (1976). Su pieza Ramón Arepa (1985) marcó un camino certero para el teatro dominicano. Fue profesor de dramaturgia en la Escuela Nacional de Arte Escénico (1983-1987). Su libro Desarraigados obtuvo el Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena 1993. Sus obras Aquí no se siente la lluvia y Antología del recuerdo han sido traducidas al inglés por Cola Frazen. Reside en los Estados Unidos desde hace dieciséis años, donde ha montado sus creaciones en varios escenarios de Boston, Nueva York, Providence y Nueva Jersey. En 1999 obtuvo el Primer Premio del Concurso Dominicano de Teatro (Casa de Teatro) por su obra El barbero de Saint Ann Street.

En los últimos 15 años  la obra  de Frank Disla se ha poblado de personajes emigrantes, exiliados económicos y exiliados políticos; puertorriqueños, chilenos, mexicanos, dominicanos; caracteres que testimonian, a través de una teatralidad descarnada e incisiva, el choque espiritual y material que impacta a hombres y mujeres que ya no tienen ningún lugar al que puedan llamar suyo. Son personajes vivos, reales, con rasgos de la crueldad y el naturalismo, delineados de la manera brillante con la que Frank Disla aborda los personajes que viven en algún punto extremo de sus existencias, esos personajes que han perdido todos los horizontes y que él conoce tan bien, pues los entrevista, conoce sus vidas, convive con ellos y hasta han llegado, esos personajes, ha representar sus propias vidas en las tablas.

Reynaldo Disla interpreta a Ramón Arepa (1986).

REYNALDO DISLA. Director, actor y autor teatral dominicano. Sobre esta interpretación de Ramón Arepa el poeta y crítico Luis Peralta Bonilla escribió: “Imagino que es fácil para un actor y autor teatral con la experiencia y el talento de Reynaldo Disla, representar personajes creados por él mismo. Lo que no supuse fácil fue verlo transformado transmitiendo gráficamente el mensaje de una obra teatral de otro escritor. Pero eso no me sorprendió. Disfruté la pasión del artista aferrado al deleite de algo valioso.”

Reynaldo Disla representa a Ramón Arepa (1986).

Reynaldo Disla.   Nace en Cotuí, República Dominicana, en 1956. Vive su niñez y adolescencia en Villa Tapia y Salcedo;  al concluir su educación secundaria viene a Santo Domingo y realiza estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Obtiene en dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Joven (Royal Bank), en 1978 y 1979, por sus obras Capítulo 72, teatro, y Sábado dieciséis, octubre, cuento. Es uno de los pioneros del teatro de calle y el teatro de títeres del país.  Como director de teatro, hasta la fecha, ha dirigido 26 espectáculos y como actor ha participado en 44 montajes. Su obra Bolo Francisco obtiene el prestigioso premio Casa de las Américas de Teatro en 1985. Cuatro piezas de un acto (1986) y El afanoso escribano Baltasar López de Castro (1999) recibieron el Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena. En 1989 La muerte aplaudida, es galardonada con el primer premio del Concurso Dominicano de Teatro (Casa de Teatro.)  Su libro Función de Hastío es seleccionado por la Casa del Escritor Dominicano como el mejor libro de teatro publicado en 1993. Su texto Historietas, narraciones, gana el Premio Nacional de Literatura UCE de 2001. Ha laborado como guionista de cine, radio y televisión. Actualmente es profesor de Dramaturgia en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Es, junto a Ángel Muñiz, coguionista de la película “Perico Ripiao”, de gran éxito en la cartelera cinematográfica del momento. En esta película también hace el papel de Tuti, el motonetero.

El teatro de Reynaldo Disla, rico  en recursos  y técnicas dramáticos, es capaz de generar imágenes de fuerte impacto teatral. Por la audacia de sus planteamientos, la concisión del lenguaje y las dimensiones de sus temáticas, transita un camino que revela cabalmente la autonomía y originalidad del teatro latinoamericano. Sus personajes, que caminan de la angustia al sarcasmo,  definen dramáticamente situaciones de opresión donde la ironía y el humor se manifiestan en relaciones sorprendentes.  Un teatro que alcanza todos los sentidos del espectador, que siempre incluye el olfato, el tacto y el gusto. 

Reynaldo Disla encarna a Ramón Arepa (1996).

PALABRAS DEL DIRECTOR:

Ramón Arepa,  es un ejemplo  apropiado de dramaturgia juvenil, por la frescura y el espíritu libre con los que el autor vuelca sus experiencias de adolescente como testigo directo de la vida de personajes de los barrios  de Villa Juana y Villa Consuelo. Es la misma geografía urbana que ha demostrado su atractivo literario en los relatos de Roberto Marcallé Abreu y muchos años después en los cuentos de Junot Díaz. La construcción dramática de Ramón Arepa tiene un punto muy original sobre el que me gusta llamar la atención: La lógica de las acciones proviene de las necesidades del personaje y de su manera de enfocar el mundo y su situación particular. Es un monólogo difícil, tanto cuando se monta con las comparsas de carnaval así como en solitario: por los saltos y unidades de acción imprevistas, que a veces fluyen, otras veces saltan, siguiendo la singular lógica del personaje.

Escena de Ramón Arepa (1996).

RAMÓN AREPA

FICHA TÉCNICA (2003)

Autor: Frank Disla

Actuación y dirección: Reynaldo Disla.

Asistente del director: Wallis Uribe.

Locutor de noticias: Jesús Félix Aquino.

Música: Luis Días, José Dulluc y Claudio Mir.

Asesor personaje de Califé: Fradique Lizardo (EPD).

Producción General: Wallis Uribe.

Reynaldo Disla en Ramón Arepa (1986).







miércoles, 27 de junio de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO


OCHO PIEZAS DE TEATRO BREVE

DE RODOLFO SANTANA




Por Reynaldo Disla.



Buenas noches:

Les presento Ocho piezas de teatro breve, libro de Rodolfo Santana, nuestro amigo aquí presente en el bautizo dominicano de este tomo que compila sus primeras obras de teatro. Cuatrocientas once páginas que contienen una Introducción en la que Rodolfo informa, principalmente, las razones de revisar y rediseñar sus obras, y las piezas La muerte de Alfredo Gris, El Ordenanza, Los Criminales, Algunos en el Islote, Elogio de la Tortura, La Farra, Babel, y Tiránicus.

Estos títulos evocan, en actores y directores, ensayos y presentaciones; piezas llenas de historia, escritas en el transcurso de 10 años, de 1961 a 1971.

Durante el bautizo dominicano de Ocho piezas de teatro breve. 
De izquierda a derecha: María Teresa Abreu, Reynaldo Disla, 
Rodolfo Santana,  Bernarda Jorge, Karina Noble e Iván García Guerra. 

La edición  de este volumen corresponde al Fondo Editorial de la Fundación para la Cultura y las Artes (Fundarte) de la Alcaldía de Caracas, con el apoyo del Gobierno del Distrito Capital. María Teresa Abreu, Gerente de Publicaciones de Fundarte, es la madrina de este bautizo y nos acompaña en esta Sala de la Cultura del Teatro Nacional Eduardo Brito de Santo Domingo, República Dominicana. Ella, además, se encargó del cuidado de la edición de Ocho piezas de teatro breve de Rodolfo Santana.

El autor, a quien se le dedica el VII Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo, viene de la República Bolivariana de Venezuela, con su iniciativa generosa a darnos a conocer esta edición de sus primeras obras. Es un regalo que recibimos con alegría, los teatristas dominicanos. Aquí se ha apreciado su obra desde hace más de treinta años. Recuerdo a Danilo Taveras, actor y director de teatro, que una vez leía Nuestro Padre Drácula, obra de Rodolfo; llevaba el libro debajo del brazo, y no quería soltárselo a nadie: “Es mi autor favorito”, decía, justificando así su negación y evitando el riesgo de prestar el libro y perderlo. Ángel Mejía,  hace  más de 30 años, montó Tiránicus, una de la obras de este libro. Danilo Taveras, Germán Mejías y Basilio Nova, entre otros, han escenificado La empresa perdona un momento de locura. Aquí en Santo Domingo se han montado Nuestro Padre Drácula; El animador, en cuatro versiones de diferentes directores; Baño de damas la dirigió María Castillo en Nuevo Teatro, y, recientemente, Enrique Chao en Bellas Artes. La Muerte de Alfredo Gris fue estrenada en Santiago de los Caballeros por el Teatro Popular del Centro (TPC). Todos, gracias a  los dioses, montajes profesionales unos, y de altísima calidad estética, otros.   

Danilo Taveras,  Rodolfo Santana Salas y Ángelo Valenzuela.

Estas ocho obras mantienen su vigencia, su fuerza e impacto dramático primigenio. Las actualizaciones que en ellas hace Rodolfo, proporcionan refuerzos fundamentales. Esto de hacer pequeñas o grandes transformaciones a sus obras ya publicadas es un derecho del autor.  Una potestad que no obstruye los análisis e interpretaciones que de las reescrituras de estas piezas realicen teatrólogos o críticos de teatro. Sólo añade esfuerzo investigativo para los críticos. ¡Bien merecido lo tienen!  En algún lugar encontrarán editadas las primeras versiones de estas piezas, y juzgarán la pertinencia o no de algunos cambios. Rodolfo no es el primero que hace revisiones a sus obras publicadas. Hay ejemplos como los de Antón Chejov, quien hizo tres versiones de su monólogo “Sobre el daño que causa el tabaco”.  Un ejemplo más cercano es el de don Juan Bosch con los cambios y correcciones que realizó a su novela “La mañosa”, en diferentes ediciones; esfuerzo reformador, corrector y transformador reseñado detalladamente por Guillermo Piña Contreras, en su libro: “Arqueología de un mundo imaginario: La mañosa de Juan Bosch”.

Estas piezas de los años 60s,  hoy tienen igual o mayor impacto ante el público, por su actualización, que a veces consiste en simples retoques a varios diálogos.  La muerte de Alfredo Gris, por ejemplo, tiene pocas modificaciones esenciales. Por la actualización o reescritura en El Ordenanza aparecen o hay referencias a celulares, diarios o periódicos digitales, posibles inventos de ingeniería genética, o temas actuales como la agricultura hidropónica que vienen a cuento y sólo agregan vigencia a los viejos diálogos.  

Rodolfo Santana Salas.

Por estas páginas desfilan: Una cárcel de tonos oscuros, en la que Alfredo Gris duda de su inocencia y hasta justifica su condena a muerte, a la que es sentenciado sin juicio previo para cubrir a los verdaderos culpables.  La pequeña oficina de El Ordenanza, donde dos leguleyos compiten a muerte por un puesto de trabajo, y son sometidos a diferentes pruebas de selección de personal… El habitáculo o habitación especial de dos perversos, dueños de bonos bursátiles, y sus dos degeneradas esposas, que aprovechan la presencia de un ladrón para capturarlo y hacerlo partícipe de sus juegos orgiásticos, en Los Criminales. Un basurero donde vive Nadie, Lola y su compañero el profeta Bumajés al que Dios le entrega nuevos mandamientos manuscritos en una plancha de zinc, en Algunos en el Islote. Una sala de tormentos en la que un verdugo principiante recibe lecciones de un veterano torturador, y en la que los torturados “progresan” de ser martirizados con herramientas primitivas a recibir suplicios con instrumentos  brillantes, modernos y científicos, en Elogio de la tortura. Un sector en construcción de la Torre de Babel en el cual el Jefe de Cuadrilla de Cargadores de Piedra mata en defensa propia al Capataz de albañiles, y no evade el castigo aunque tiene la oportunidad de hacerlo, en Babel. Dos sometidos a la servidumbre, en diversos estadios de desarrollo social, por Tiránicus.  Y así, pasan estos escenarios sorprendentes, estas geografías reales que devienen en un mundo cruelmente poético, una ficción creada desde algún tornillo suelto en la mente de los caracteres o la metarealidad que algún poder invisible les construye.
 

El poder aplasta, destruye y se traga cualquier bondad que se asome.  Un poder que mueve los hilos alrededor y desde lejos.  Dos prisioneros tienen conflictos de espacio, de dominación, ¿quién será el jefe o preboste de la celda, en La muerte de Alfredo Gris?; o dos abogados compiten a muerte por obtener un empleo en El Ordenanza;  pero la solución final, y las contradicciones entre los personajes, no serán resueltas por ellos, sino por un poder invisible, del cual solo hay referencias o indicios; pero manipula las cuerdas del destino de los protagonistas. Ese poder omnímodo, lo encarnan, por ejemplo, el gordo Moncho en La muerte de Alfredo Gris y el doctor Espinoza en El Ordenanza.

Estas primeras obras de Rodolfo Santana reflejan a una sociedad cuyos dirigentes ocultos, o apenas visibles a través de sus maquinaciones, o muy visibles como en Tiránicus, sobreviven, junto a sus víctimas, en una sociedad caníbal, como la de El Ordenanza. En dicha sociedad, un hombre mecanizado, homogenizado y estandarizado, según un diálogo de Aníbal, sería un ente humano que “Formará parte de un rebaño productivo.  ¡Un ejército de técnicos y sirvientes que jamás de los jamases pensarán en reivindicaciones laborales o sindicatos!”.  Estas situaciones y la organización social que expresan pueden referirse a una geografía concreta o simbólica.  


Entre paréntesis: Es frecuente encontrar ideas, argumentos y situaciones originales de Rodolfo Santana, en películas de Hollywood. Este tema merece un estudio. En la mayoría de los casos parece un saqueo descarado de las creaciones del autor venezolano.  Una vez vi una película, cuyo nombre no recuerdo, pero como 20 o 25 años posterior a El Animador, de un televidente desquiciado que secuestraba a un productor de televisión para obligarlo a cambiar el comportamiento de su personaje favorito en una serie. The Game, 1997, protagonizada por Michael Douglas, dirigida por David Fincher y con guión de John Brancato y Michael Ferris; tiene una idea fundamental en su desarrollo argumental semejante al de El Ordenanza, de 1966. Las torturas sexuales de las esposas disfrazadas de momia egipcia y prostituta, ayudadas por sus esposos, contra el ladrón que pretenden incorporar a su orgía delirante sazonada de sadomasoquismo, en Los Criminalesescrita en 1966 y estrenada en 1971;  se emparenta con la famosa escena de violación de Pulp Fiction de Quentin Tarantino y Roger Avary, de 1994. Y otros ejemplos más. Cierro paréntesis.

Rodolfo Santana Salas durante el Taller de Dramaturgia 
impartido en Santo Domingo en octubre de 2001.

Este libro comprueba el talento dramático del aquel joven Rodolfo Santana Salas, que desde la década del sesenta del siglo pasado, colocó su obra, por su extraordinaria calidad y profundidad social y política, en muchos repertorios de grupos teatrales latinoamericanos y del mundo.  Y explica por qué se interesaron varios cineastas en llevar las historias de Rodolfo Santana al cine, como pasó con La empresa perdona un momento de locura, Los Criminales y Baño de Damas.  Desde muy joven, Rodolfo Santana es uno de los nombres clave del teatro venezolano; pertenece a esa pléyade de espléndidos dramaturgos que son: César Rengifo (el primero en escribir una pieza teatral enmarcada en la Revolución dominicana de abril de 1965, titulada Una medalla para las conejitas),  Isaac Chocrón, Román Chalbaud, José Ignacio Cabrujas, Gilberto Pinto; y más recientemente Néstor Caballero, Edilio Peña y Gustavo Ott.

Clausura del Taller de Dramaturgia impartido por Rodolfo Santana Salas 
en octubre de 2001 en Santo Domingo, República Dominicana.

Rodolfo Santana, además de autor galardonado con prestigiosos premios y reconocimientos en Venezuela y Latinoamérica, es apreciado por sus relevantes aportes al desarrollo de la dramaturgia latinoamericana y caribeña a través de sus enseñanzas, talleres superiores de dramaturgia y el ejemplo de su vida consagrada al teatro.  En República Dominicana ha impulsado la creación dramática a través de tres talleres de dramaturgia.  Talleres con resultados notorios en varios autores y autoras, entre ellos Ángelo Valenzuela, ganador del Premio Nacional de Literatura UCE, con su obra La peste de estos días, en 2001; y el Premio Nacional de Literatura Cristóbal de Llerena, con su obra La visita de un intruso, en 2010.  Este ejemplo, sólo para demostrar, que sus enseñanzas dan frutos, como sus libros hacen germinar, en todo el mundo, extraordinarias experiencias para los espectadores.

Rodolfo Santana Salas y Reynaldo Disla, en Guanare, Venezuela.

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Martes, 21 de junio de 2011
Sala de la Cultura del Teatro Nacional Eduardo Brito.



domingo, 3 de junio de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO de LUIS FAUSTO DISLA


VIDA Y HEROÍSMO DEL MÁRTIR DOMINICANO RUFINO DE LA CRUZ 50 Años Después


Rufino de la Cruz Disla

Por Reynaldo Disla


Buenas tardes.

Este libro fue escrito con una multitud de voces dolientes que susurraron en las noches narraciones amargas, muy crueles; al niño asombrado que las escuchaba, se les impregnaron como su propia respiración.

Un relato de oprobio, que nunca se olvida. Era sobre un cuádruple asesinato político; y una farsa burda de accidente, el recurso cobarde de un tirano para deshacerse del problema capital que lo desvelaba. El niño, luego joven, después adulto, vivió estas historias alrededor, dondequiera, como atmósfera de sí mismo.  

Estudió Administración, Economía y Contabilidad y se hizo licenciado en Finanzas; se especializó en Contaduría  Pública, Control Interno y  Auditorías de varias clases. Se casó y tuvo hijos; y, mientras tanto, las historias de terror que escuchó y palpó cuando niño se hicieron universales; aparecían en ensayos, biografías, novelas, artículos…; en obras de teatro, en varias películas de ficción y en documentales. Pero uno de los héroes de aquella tragedia que le contaron, en esas narraciones escritas o audiovisuales era despachado en un párrafo o dos escenas; y además, se le trataba como a un actor circunstancial, que por azar del destino halló la muerte junto a las heroínas protagonistas; Rufino no era ni siquiera personaje secundario, sólo un actor de reparto, casi tirando a extra.  El niño, joven, luego adulto, sabía, como muchos y muchas por aquí, que era un tratamiento injusto a un héroe de mayores dimensiones.

Boda de Rufino de la Cruz Disla y Delisa  González Pantaleón. 
Conuco, Salcedo, República Dominicana. 19 de diciembre de 1948.



Y con la paciencia del auditor, emprendió una investigación que duró muchos años; siguiéndole los pasos a Rufino Antonio de la Cruz Disla. Y confirmó y descubrió inquietantes detalles de la vida de Rufino, su carácter, sus acciones sociales y políticas, cómo pensaba, qué rechazaba, qué pretendía en la vida;  pensamientos en armonía con su práctica social; y algo más —que ningún historiador pudo mencionar—: Rufino tenía ideales democráticos.

Y después de recopilar innumerables testimonios, confrontar afirmaciones y negaciones de varias fuentes, desandar los caminos por los que anduvo Rufino y las muchachas; arribó a este libro que desde hoy circula, con nuevos datos y aclaraciones de certidumbres torcidas por la ignorancia o la repetición de clisés establecidos sobre el personaje. Al final, la estatura heroica de Rufino ascendió antes los ojos del investigador: una imagen renovada, de cuerpo entero, en este libro biográfico-testimonial que nutre la historiografía dominicana.

Aquí, en este volumen, descubriremos, además de nuevas fotografías de Rufino y su familia: su afición por la música, su breve entrenamiento militar, su voz de locutor y su carácter franco, amable, caballeroso; su propensión al buen vestir y a los perfumes; los deportes y juegos extremos que practicó; su valoración de la amistad; su actitud antitrujillista (presente en varios testimonios); sus diversos campos de trabajo… y que NO era, definitivamente, un chofer; sino un chofer comprometido, solidario, valiente, de excepcionales condiciones morales; que no manejaba el jeep solamente porque era chofer experimentado; sino porque era Rufino de la Cruz; él único capaz de cumplir aquella misión secreta que Luis Fausto Disla revela en este libro.

Misión secreta que algunos sabían. Como el francomacorisano Ramón Antonio Ferreras, El chino Ferreras (biógrafo de las Mirabal), quien en fecha tan temprana como el 25 de noviembre de 1961 escribió lo siguiente en el periódico 1J4: "Rufino Cruz Disla sigue impertérrito ante las amenazas a las Hermanas Mirabal... Nada ni nadie le hace desviar de la misión que se ha impuesto y, siempre gentil, hace menos amargos los días que les quedaban por vivir a Las Mirabal, con su charla siempre amable y su disposición a servir sin reservas a las mártires de la libertad". 

Delisa González Pantaleón, Rufino de la Cruz Disla y 
la única hija del matrimonio: Miledys de la Cruz González


Esta obra histórica-testimonial, no sólo pertenece a Luis Fausto Disla Cruz, o sea, a Nego; sino también a numerosas voces que él oyó cuando niño y siguió escuchando hasta estos días.   Este libro pertenece a Conuco, San José de Conuco, Ojo de Agua, El Corozal, Tenares, a Salcedo…; en fin, a toda la Provincia Hermanas Mirabal, desde donde se aporta ésta versión cercana y más completa sobre un héroe dominicano, que por sus características y méritos, alcanza relieves universales.  

La lectura de  VIDA Y HEROÍSMO DEL MÁRTIR DOMINICANO RUFINO DE LA CRUZ 50 Años Después, atrapa, mantiene atento; un testimonio que transcurre espontáneo, en clave de oralidad sintetizada; cuadros breves e intensos que crecen hacia un clímax prolongado y tenso: las exequias del mártir.   La narración atrapará hasta a quienes conozcan esta historia; porque serán sorprendidos por novedosas y dramáticas revelaciones testimoniales.

Deseo contarles que yo suponía con Rufino un parentesco lejano; impresionado descubrí (en este libro), que la madre de Rufino era mi tía Doña Martina Disla Tejada, hermana de mi padre, y que Rufino, era mi primo. Pero hay hechos más interesantes, que ése tan personal:  Rufino había acompañado a Minerva en otros viajes a Puerto Plata.  Rufino no fue velado, ni enterrado, junto a las Mirabal. La descripción y el estado en que llegó el cadáver de Rufino a su casa, afirma lo grosero del asesinato: Un descubrimiento del cual se desprenden varias hipótesis de cómo fue la muerte de Rufino y su posible resistencia y lucha antes de que lo mataran. La celebración de los calieses, en pleno duelo de la comunidad; y muchísimos datos relevantes, que sólo un investigador nacido y criado en estas tierras pudo desentrañar con tanta propiedad, vivencia y dramatismo.

Los detalles del velatorio y posterior entierro de Rufino de la Cruz, relatados pormenorizadamente, culminan el drama. Los comportamientos, actitudes, guiños, secretos y ritos ceremoniales, logran evidenciar ante el lector los rasgos esperpénticos de la tiranía.

Se destacan los diálogos auténticos, que el autor transcribe en todo su valor testimonial. De hecho, este libro puede adaptarse con mucha garra dramática a un guión cinematográfico o espectáculo teatral.

El autor destaca los rasgos sobresaliente de Rufino como héroe nacional: su extraordinaria valentía, su firme decisión de acompañar a las Hermanas Mirabal en varios viajes con el riesgo seguro de perder la vida; sus ideales democráticos; su paso de opositor silente a opositor activo y visible a la tiranía;  su relación con el 14 de Junio; su histórico SÍ a Minerva del cuál no se apartó a pesar de la presiones de allegados, entre otras acciones y actitudes notables.  

Dedicatoria de una foto, de puño y letra de Rufino de la Cruz.


El autor, reclama, además, a medio siglo del asesinato de Rufino, que se valore su calidad de héroe en su cabal dimensión: su martirio junto al de las Hermanas Mirabal impulsó un proceso de transformaciones en República Dominicana. 

En fin, que recomiendo la lectura de este libro; jamás porque lo haya escrito mi sobrino, o sea, Nego; sino porque es una biografía-testimonial excelente. Y tampoco lo recomiendo porque trate sobre mi primo Rufino; sino por su dimensión heroica, y porque la vida y carácter de este mártir puede servir de referente a la juventud dominicana.

Luis Fausto Disla, autor del libro, junto a su familia 
durante la puesta en circulación en Conuco

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Conuco, 24 de septiembre de 2011.
Día de Nuestra Señora de las Mercedes.