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sábado, 12 de enero de 2019

DÍA ÁNGELO, NOCHE




DÍA ÁNGELO, NOCHE
 
© Reynaldo Disla

Ángelo, and-yelo, muerdo el llanto.

La muerte más muerte, peste del día.

¿Muerta la sonrisa Ángelo, la humildad Ángelo, muerta su voz?

Muerto yo, tan bien, y mis pasos desvelando, también, la noche Ángelo.

La palabra ¡muerte!, y recuerdos. Cuerdo de silencio, pienso Sí Len Cio.

La maldita carretera y muerte muerta-muerto pienso.

Nada, nada hago, la NADA me deja esta muerte capital. 

Voz Ángelo resuena solo pienso y solo soy —YO— pensamiento que trasnocha y hace su imagen…

¡Ángelo!

Que te veo, casi niño, peguntando choques y nubes del drama.  

¡Ángelo!

Que me pongo karaoke, Milanés y San Juan de la Maguana.

¡Ángelo!

Pincel universal de galipote (bacá —bacanas— sanjuaneras, me corrige).

¡Ángelo!

Páginas: letras   luces   laureles   alunizan.

¡Ángelo!

Cena con Rodolfo Santana Salas: Ángelo Valenzuela, Edgar (invita y paga), y yo.  

Ángelo “alegre, buena gente, servicial”.

Y esta muerte… que no deja noche, como si fuera yo el difunto del día.  Un difunto inquieto, volteándose de un lado y del otro de la cama.

¡Ángelo!

Un difunto, yo, que no descansa en paz.

 Santo Domingo, 6/enero/2019.  

lunes, 21 de julio de 2014

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “ASCENSO Y CAÍDA DE ANDRESITO REYNA”, DE FRANK DISLA



Por Reynaldo Disla

       Frank Disla es mi hermano, de padre y madre. Al examinar sus textos dramáticos, apartaré el parentesco y los afectos, procurando la objetividad en esta misión que me ha encargado de presentar la primera edición de ESTA OBRA compuesta de dos actos, un intermedio y un réquiem; basada en un tema de Luis Días, y titulada: “Ascenso y caída de Andresito Reyna”. Es la pieza dramática ganadora del Premio Letras de Ultramar 2013, en el género teatro. 

      El 20 de febrero de 2014 el DiarioDigitalRD reseñó el siguiente veredicto:

El jurado escogió la obra de Disla: Ascenso y caída de Andresito Reyna, por constituir una pieza de reconstrucción de la identidad dominicana entre lo vernáculo y la diáspora, por su valiosa contribución a la recuperación de la oralidad y el folklore y al rescate de la memoria de nuestro pueblo, y, entre otras cosas, por la intencionalidad del discurso y su riqueza en elementos simbólicos y mitológicos de gran teatralidad. (1)
       
      El veredicto acierta al señalar rasgos de esta pieza, en la que aparecen, junto a personajes dominicanos, el chileno Humberto Jara, Sebastián Nieto —un porteño conocido como El Argentino—, el hondureño apodado Nice Country y un séquito de alemanes. Como en piezas anteriores de Frank Disla el habla de los emigrantes latinoamericanos fluye natural y poética, en una oralidad que el dramaturgo domina tan bien como el español de Andresito Reyna, caracterizado por la mezcla simultánea del castellano con el cibaeño de i cepillá.

Reynaldo Disla, durante la presentación de
"Ascenso y caída de Andresito Reyna",
de Frank Disla.  XVII Feria Internacional del Libro
Santo Domingo 2014. 
   El veredicto también apunta una cualidad esencial del texto dramático que hoy empieza a circular: la “contribución… al rescate de la memoria de nuestro pueblo”.  Esta pieza es, básicamente, de la memoria, acopio de los recuerdos de tres entes dramáticos, que son uno como la divina trinidad: el narrador, Luis Días y el autor.  La pieza tiene ese tiempo, atmósfera y espacio y aquel aire poético del recuerdo: los episodios saltan, muy bien entrelazados, del futuro al presente y al pasado, o desde el pasado a algún o ningún presente, o al futuro que ya es pasado, contado por supuesto en el presente escénico.  Es decir, tiempos mezclándose como cartas al barajarse, pero fáciles de comprender.  

    De algún colmado, tomando cervezas, se concretiza la personalidad del narrador transformándose en Luis Días, que botella en mano sale de cualquier rincón del Intermedio, donde el “alcohol hace estragos” y se manifiesta así, como sucedió en una entrevista real:  

Luis Días, obra de Mercader.

“Vamos a dejarnos de pendejá.  Después que estos hijos de la gran puta te enseñan a hacer los cañaverales, a  sembrar la caña, a destilar romo en los patios, a beber romo en los colmados, que lo que tú ves es romo, mira como son los colmados, romo, romo y romo.  Entonces, después si a las doce de la noche te ven con una botella de romo que tú compraste, entonces tú eres un delincuente, porque se cogen la ley para ellos, como que son los dioses y no es así, no debe ser así.  Es verdad que debe haber un freno en el expendio de alcohol, bueno pues hagan ‘liquor store’ y quiten toda esa vaina de ahí y pongan comida.  Entonces después que enseñan a uno a beber, a ser alcohólico todo el tiempo, entonces tú eres como el Americano, tú ta preso, un delincuente.  Tú compras una botella de ron en los Estados Unidos, ahí, y tú sales con ella, ya tú ta preso, pero entonces por qué me la venden, cómo e la vaina, entonces el preso soy yo que la compro y no el que lo vende, pero qué vaina. Entonces debían coger a Brugal y cerrarlo, coger la Presidente y cerrarla, entonces se acabó la vaina del uso del alcohol, como dice el Cardenal.  Cierra esa vaina y entonces vende jugos.  Pero si tú nos enseñas a beber, a ser alcohólico, a andar con una botella en el vehículo todo el tiempo, de cerveza...  (De pie.)  Mira el calorazo. (Muestra su brazo transpirando sudor.)  Mira cómo es, mira... estamos en otoño, mira cómo es este maldito país, ves el calor... mira, es sudando la gota gorda en otoño... nosotros es obligao que tenemos que estar con una maldita cerveza... Mira no hay luz a esta hora, ¿qué va uno a hacer? No se puede entrar a la casa, tú no puedes, por el caloraso que hace... ¿entonces qué tú haces?  Beberte una cerveza, una fría en un colmado.  Entonces eso es malo, dice el otro. No, así no. Tienen a uno como en toque de queda, como cuando Trujillo”.

      Esta pieza, dedicada a Rafael Villalona “por su constante búsqueda del Héroe Nacional”, es, definitivamente, un homenaje a Luis Días (como personalidad, músico e investigador; como intelectual y personaje que lucha conscientemente para vencer obstáculos, era y es, por tanto, un héroe dramático, tan a la vista que parece invisible —como tanto héroes nacionales— y por eso algunos textos despistados no lo encuentran, aunque lo busquen constantemente), y también esta pieza es la recreación del héroe escénico Andresito Reyna, siguiendo el hilo de la canción de Terror Días, en el ambiente de peleas de gallos, peripecias en Nueva York, bonanza económica y la realización del sueño de construir una mansión en La Gina, Villa Tapia, y compartirla con Doralis, el amor de Andresito. 

 Luis Días.                                   Frank Disla.                                José Duluc.
    La colaboración originaria de Luis Días y Frank Disla aconteció en los días de la puesta en escena de “Ramón Arepa” (1984), monólogo de carnaval (monólogo, pero representado con catorce actores y actrices), obra sobre la que hay un reciente y extenso estudio de Raj Chetty, investigador y académico norteamericano, que forma parte de su tesis para optar por el título de Doctor en Filosofía en la Universidad de Washington,  titulada: “Race Fundamentalism: Caribbean Theater and the Challenge to Black Diaspora”, sustentada en 2013.  (2)

     El día que Frank Disla entró con Luis Días y José Duluc al estudio de grabación de Radio Mil, para salir doce horas después con la canción tema de Ramón Arepa, todavía lo recuerdo como me lo contaron los allí presentes. Grabaron el tema Ramón Arepa “La vida, la careta”, con letras de Frank y música de Luis Días y la participación de José DULUC.  Luis estuvo dedicado a la creación, concentrado y metódico durante las doce horas de labor creativa e interpretativa; al final estaba eufórico. Minutos después, Luis iba viajando en el asiento trasero del Zástava que manejaba Frank. Expresó allí tres asuntos inolvidables para los que lo oyeron, Uno: Que fue aquella la mejor grabación de su vida; Dos: lo fértil que sería su creatividad si tuviera un estudio de grabación durante tantas horas a su disposición y cuando él quisiera: y Tres: afirmó que eran ciertas las propiedades salutíferas de la mariguana fumada con moderación.

     El estreno de Ramón Arepa en la Sala Ravelo del Teatro Nacional no podía comenzar sin la presencia de Luis Días, y ya pasaban diez minutos, y los técnicos y marinos del Teatro Nacional, exigían que se empezara la obra; pero Frank dijo: “No, hay que esperar a Luis”, y en ese mismo instante como convocado por las palabras de Frank entró Luis Días de la mano de su compañera, la Americana, y entonces pudo debutar Ramón Arepa.

Reynaldo Disla interpretando a Ramón Arepa. En el montaje de 1985
Ramón Arepa fue caracterizado por Danilo Solís.

     Ramón Arepa, como señalé una vez, marcó un camino certero para el teatro dominicano. El impacto entre teatristas fue evidente. Vale señalar sólo la cita de un artículo de Luis Peralta-Bonilla aparecido en el Suplemento de Arte y Cultura del periódico Rhode Island LATINO PRESTIGE, el 26 de febrero de 1998, página 7, que ejemplifica, tantos años después, lo perdurable de este impacto:

   En “Compadre Mon”, el poeta Manuel del Cabral hizo que conociéramos de manera definitiva al macho dominicano de la zona rural, aferrado a la pistola y las galleras, envalentonado y mujeriego. Pero es “Ramón Arepa” la expresión más profusa de la dominicanidad. Su vida es un trazado de fidelidad asombrosa, cuya lectura impregna desgarradoramente los escollos y limitaciones de la sociedad dominicana. Todos los tópicos que resumen la interminable lucha por la sobrevivencia, fueron compactados en este monólogo con inmejorable poder de síntesis...  

Durante la puesta en circulación de
Ascenso y caída de Andresito Reyna.
XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014.
     La dramaturgia de Frank Disla estuvo caracterizada en sus inicios por la presencia de personajes populares dominicanos: ex izquierdistas desarrapados, bailadores de son, un arepero y organizador de comparsas de carnaval… Un teatro que a principios de los años ochenta marcó un antes y un después en la representación de personajes populares con piezas como “Este sol para estos tres”, “Ramón Arepa”, “Último son” y “Aquí no se siente la lluvia”.  
En la primera foto, de izquierda a derecha, Jaime Casimiro y
Miguel Ángel Carrión.En la segunda, Rafael Robles y
Jaime Casimiro en Este sol para estos tres, de Frank Disla.
     Respecto al teatro de Frank Disla y enfocando tres piezas iniciales, hay un ensayo de la prestigiosa académica e investigadora norteamericana Camilla Stevens, Catedrática Asociada de Rutgers,  Universidad Estatal de Nueva Jersey y Especialista en Teatro Antillano, titulado “La dominicanidad transnacional del teatro de Frank Disla”, allí casi al principio de su ensayo hace la siguiente panorámica de nuestro dramaturgo:

Disla es un teatrista transnacional porque, a pesar de que él haya residido en los Estados Unidos desde 1987, continúa escribiendo en español y sus temas y sus ansias atañen a lo dominicano.  Con regularidad su trabajo ha sido validado en su país de origen: cuatro de sus obras han sido recopiladas en la serie de Casa de Teatro por haber ganado premios en su competencia anual (Último son, Chicken Cordon Blue, El barbero de Saint Ann Street y El velorio de Juan Díaz), y dos veces ha ganado el premio nacional de teatro Cristóbal de Llerena, primero en 1992 por Desarraigados y más recientemente, en 2005, por Un búfalo de El Paso, Texas.  Al mismo tiempo, algunas de sus obras han recibido lecturas dramatizadas y montajes en teatros de los Estados Unidos y sus textos se leen en aulas universitarias norteamericanas.  En la República Dominicana fue profesor de dramaturgia en la Escuela Nacional de Arte Escénico, y en los Estados Unidos ha impartido talleres sobre dramaturgia a través del Centro Ollantay, un espacio importante para la actividad de teatro latino en la ciudad de Nueva York, además de ejercer como maestro de drama en Nueva Jersey.  Su vida personal y profesional, en efecto, se ha realizado a través de las fronteras nacionales.  No es de extrañar, pues, que muchas de sus obras exploran la experiencia de la migración.  

    Y señala Camila Stevens, a manera de conclusión, sobre las características transnacionales de la obra de Frank Disla:

En la era de la globalización es preciso prestar atención a la obra de teatristas transnacionales como Frank Disla, porque su compromiso con la diferencia y la exclusión, y su desafío a las nociones hegemónicas de la ciudadanía, alientan nuevas ideas sobre cómo artistas del siglo XXI intervienen en políticas culturales que trascienden las fronteras nacionales. (3)  


Portada del programa de mano
 de Chicken Cordon Blue
de Frank Disla. 
     Efectivamente, digo yo, al emigrar a los Estados Unidos, Frank Disla primero vivió en Boston, luego en Nueva Jersey (nunca en Nueva York, como ha señalado algún historiador teatral).  Sus obras empiezan a poblarse de personajes de múltiples nacionalidades. Vale estampar aquí, otra cita, aparecida en un programa de la producción de Chicken Condon Blue, en parte tomada del comentario de contraportada del libro DESARRAIGADOS, Premio Nacional de Teatro Cristóbal de Llerena 1992-1993,  que dice así: 

   En los últimos 14 años (ya son 27) la obra de Frank Disla se ha poblado de personajes emigrantes, exiliados económicos y exiliados políticos; puertorriqueños, chilenos, mexicanos, dominicanos; caracteres que testimonian, a través de una teatralidad descarnada e incisiva, el choque espiritual y material que impacta a hombres y mujeres que ya no tienen ningún lugar al que puedan llamar suyo. Son personajes vivos, reales, con rasgos de la crueldad y el naturalismo, delineados de la manera brillante con la que Frank Disla aborda los personajes que viven en algún punto extremo de sus existencias, esos personajes que han perdido todos los horizontes y que él conoce tan bien, pues los entrevista, conoce sus vidas, convive con ellos y hasta han llegado, esos personajes, ha representar sus propias vidas en las tablas. En Chicken Cordon Blue, encontramos cuatro nuevos ejemplares de la emigración, esta vez tratados con un humor que transita por la superficie de lo cotidiano, pero cuyo fondo es esencialmente dramático, rozando lo trágico, a pesar de la apariencia risueña con que el latinoamericano, tantas veces, enfrenta la dura vida. 

Durante la puesta en circulación de
Ascenso y caída de Andresito Reyna.
XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014. 
    Esta dramaturgia tiene un punto culminante en Un búfalo de El Paso, Texas, Premio Nacional Cristóbal de Llerena 2005.  Como se señala en la contraportada de la edición de Un búfalo…, precisiones que amplían el criterio del exigente jurado que la premió:

Un búfalo de El Paso, Texas, expone de manera magistral una estructura dramática lúdica que destruye y construye nuevas formas de narrar un drama.  Dos mundos, dos personajes múltiples que reproducen sus vidas desde los recuerdos más íntimos. Una técnica novedosa que convierte los recursos externos del distanciamiento y el actor comodín en una pesquisa interior, psicológica y profunda. Un universo de situaciones paralelas y convergentes donde todo es posible, incluso enredar y mezclar tiempos, situaciones, sueños y realidad. Una culminación brillante de la dramaturgia de Frank Disla, que desde finales de los años ochenta explora la vida de emigrantes y desarraigados de diversas nacionalidades. Una pieza de esas que aparecen en el mundo cada diez años.  

Puesta en circulación de Ascenso y caída de Andresito Reyna.
XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014.
      Alguna vez surgió el teatro de la cuarta fase, como una teoría nada más.  En este teatro el espectador vería, al mismo tiempo, al actor y a su personaje que a su vez representa a otro personaje y además a una entidad crítica que reflexionaba sobre la interpretación que transcurría en ese instante. Un asunto un poco más complejo que escenificar “Marat-Sade” de Peter Weiss. Porque en el teatro de la cuarta fase el actor debía superar la santísima trinidad y ser simultáneamente cuatro entidades. Veinticinco años después de esta aspiración teórica Un búfalo de El Paso, Texas demostró, sin el autor proponérselo, la factibilidad de la cuarta fase y hasta de la quinta y la sexta fases en un espectáculo dramático.

     Finalmente arribamos a Ascenso y caída de Andresito Reyna, Premio Letras de Ultramar 2013.  Así como una parte de El búfalo… sigue el hilo argumental de la canción Elena de Juan Luis Guerra (Álbum Mudanza y Acarreo, 1985), aquí se utiliza este recurso durante toda la pieza siguiendo los trazos de la historia del Andresito Reyna de la canción de Luis Días. Esta es la historia de los personajes principales de la canción, y otros presentidos en el relato de Días o en las memorias infantiles de Frank Disla. Los versos de la canción van cayendo en las transiciones críticas de la biografía de los personajes.   



Durante la puesta en circulación de Ascenso y caída de Andresito Reyna.
XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014.
 Entre los asistentes: Elizabeth Ovalle, Jimmy Sierra y Amable López Meléndez. 
     Esta pieza, Ascenso y caída de Andresito Reyna, supera las nociones tradicionales contenidas en las palabras folklore y vernáculo.  Su técnica y estructura rompe toda linealidad temporal y espacial, fluyendo en la cronología caprichosa de las evocaciones. Los caracteres son delineados por las metáforas de las memorias de infancia, por floridos o violentos paisajes —auras bucólicas de Yoryi Morel mezcladas con trazos contemporáneos más allá de Andy Warhol—, entre otras características innovadores. Ascenso y caída de Andresito Reyna es la superación de lo pintoresco, lo típico, lo folklórico o lo vernáculo; es la victoria evidente sobre las tradicionales representaciones del campesino dominicano, para llevarlo a un plano contemporáneo, desde una nueva visión que utiliza recursos de la misma tradición y la transciende: con rupturas estructurales, temporales y la síntesis de múltiples caracteres globales recreados desde sus respectivas hablas u oralidades.     


Jimmy Sierra y Frank Disla.
     La falta de investigadores y estudiosos de la literatura dominicana, que la valoren y la difundan, permite que se ignore la obra de autores importantes. Al hablar de Frank Disla con algún colega, sucede con frecuencia, que desconocen cuáles son éstos o aquellos logros que especialistas exigentes han reconocido en la obra de Frank Disla. Como resumen diré, para quien desee captarlo, aunque quizá no pueda asimilarlo: Que la obra de Frank Disla ha transitado los mismos escalones de los grandes autores dramáticos latinoamericanos. ¿Esto lo puede PALPAR un ciego? Esto puede VERSE al obtener el Primer Premio del Concurso Dominicano de Teatro (Casa de Teatro) por su obra El barbero de Saint Ann Street; al Chicken Cordon Blue ser publicada en la revista Conjunto, de Casa de las Américas; al ser escogido Frank Disla en 2001 para integrar el jurado del Premio Casa de las Américas, al ser seleccionado como maestro dramaturgo, en tres ocasiones, para impartir el Taller Intensivo de Dramaturgia del Centro para las Artes Ollantay en Nueva York, al obtener en dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Cristóbal de Llerena cuando fue constituido por jurados exigentes; al figurar entre los 10 dramaturgos de la actualidad latinoamericana invitados al Congreso-Festival Latin American Theater Today, de la Universidad de Conneticut, en 2004. Y ahora con el Premio Letras de Ultramar, 2013.  Hay que dejarse de vainas, y reconocer lo que expresó una vez el profesor, actor y director Arturo López: “¡Lo siento por los demás, pero Frank Disla es el mejor dramaturgo dominicano de todos los tiempos!”. O como dijo Luis Días, después de ver Este sol para estos tres de Frank Disla, (El Terror asistió a varias representaciones en Casa de Teatro), exclamó Luis —y lo oyó Jaime Casimiro, uno de los actores—: “¡Esto, sí es teatro!”.  Muchas gracias.

__________________ 

(1) En el libro aparece el veredicto del IX Premio Letras de Ultramar, suscrito por los jurados de la categoría teatro del Premio Letras de Ultramar, que organiza el Ministerio de Cultura de República Dominicana a través del Comisionado Dominicano de Cultura en New York, e integrado por  Julissa Rivera, Leonardo Grassals y Dionis Rufino quienes determinaron:  “Declarar la obra ganadora del premio único del premio Letras de Ultramar 2014 a /  Ascenso y caída de Andresito Reyna / Por constituir una pieza de reconstrucción de la identidad dominicana entre lo vernáculo y la diáspora. / Por su valiosa contribución a la recuperación de la oralidad y el folklore y al rescate de la memoria de nuestro pueblo. / Por la intencionalidad del discurso y su riqueza en elementos simbólicos y mitológicos de gran teatralidad. / Por su aporte en la búsqueda del héroe escénico y al desarrollo de una dramaturgia nacional”.  

(2) Actualmente esta tesis está disponible en la biblioteca digital de la institución señalada: University of Washington Libraries, en el siguiente enlace: 

(3) Cita tomada del prólogo al libro (inédito) Arraigados (trilogía), de Frank Disla.  


                                           __________________


Frank Disla.



lunes, 5 de agosto de 2013

ENTREVISTA *


PREGUNTAS DE ETZEL BÁEZ 
Etzel Báez.

RESPUESTAS DE REYNALDO DISLA
Reynaldo Disla.

1) ¿Qué te lleva a escribir un guión para el cine y cuál fue ese guión?

Escribí “Perico ripiao”, “Tráfico de niños”, “Patricia, el regreso del sueño”, todos en co-autoría y por encargo.  También por encargo hice para Ángel Haché tres guiones para cortos: “Buscando a Encarnación Mendoza”, “Los que esperan a la muerte” y “Scarli”,  un trío de adaptaciones de obras literarias. De todos, solo se han filmado los dos primeros que mencioné. Así que (ahora caigo), lo que me ha llevado a escribir guiones para cine ha sido el ENCARGO.
Me dedico a la dramaturgia, desde muy joven. En lo fundamental las técnicas básicas de la creación dramática son aplicables al cine, la televisión, el cómic, el radioteatro; claro, respetando la especificidad de cada expresión artística.
Esencialmente este oficio consiste en contar historias de personajes en situaciones conflictivas. Combates físicos o sicológicos con otros caracteres, contra una fuerza de la naturaleza, hasta contra un objeto inanimado, o una pelea con uno mismo (conflicto interior). Todo transcurriendo, sintética y dinámicamente dentro de una geografía cultural, un tiempo, una unidad temática y acciones de los personajes encaminadas a lograr sus objetivos, conscientes o inconscientes.

Tuti, el motonetero de Perico Ripiao, interpretado por Reynaldo Disla.
En el cine la imagen es tan importante como en el teatro actual. Las palabras, también, crean mil imágenes. En todos estos medios: radio, cine, televisión, historietas…, se precisa conocer las técnicas del diálogo, recursos y batallas del tiempo, la geografía donde ocurre la historia, la acción creciente, la escena necesaria, protagonistas y antagonistas, clímax, anticlímax y desenlace, los giros de la fábula producidos por accidentes, anagnórisis (cambio en el destino de un personaje de mal para bien o viceversa), y reconocimiento (un secreto que se devela y hace cambiar el curso del personaje central). Estos, y muchos otros temas, los comparten desde el publicista que crea un comercial dramatizado, pasando por un adaptador de cuentos para la radio, hasta un guionista cinematográfico.

Reynaldo Disla, trabajando en el guión de Perico Ripiao, 2003.
Más que escribir guiones propios, he asesorado y orientado a muchos creadores en mis talleres de dramaturgia.  Varios escritores, algunos ni los conozco personalmente, me han enviado guiones para que aporte mi opinión, y se los devuelvo llenos de correcciones y sugerencias en letras rojas. Mi crítica, siempre es asesina, como recomendaba Rodolfo Santana, para que se corrijan y se hagan las cosas lo mejor posible. Y, además, ese asesinato queda entre el guionista y su asesor sanguinario.

Reynaldo Disla (Don Armando) en Cuatro hombres y un ataud de
Pericles Mejía, 1996.Al fondo aparecen Felipe Vicini (productor),
Pericles Mejía y el director de fotografía Julius Potocsny. 

2) ¿Cómo ha sido la experiencia desde el punto de vista creativo?

Crear es fácil.  Transmitir el sentido de verdad en la ficción, mantener al espectador expectante, atento a la historia, requiere del oficio y de una  preparación cultural, literaria y cinematográfica que sólo se adquiere durante años de lecturas y de estudiar películas ejemplares.

Reynaldo Disla, en el ejercicio audiovisual ¡Aleluya!, de Evelyn Vásquez, 1988.
Hay dos zapatas para el proceso creativo: la investigación y la reescritura. Durante la creación del guión de “Perico ripiao” los guionistas hicimos entrevistas a perseguidos por el régimen de Balaguer, yo consulté muchos periódicos de la década del 70 en la Biblioteca Nacional, nos empapamos de muchos testimonios orales y escritos como el desgarrador libro “Chapeo” de Ramón Alberto Ferreras (El Chino Ferreras.) En cuanto a la reescritura, de “Perico ripiao” realizamos ocho versiones. Recuerdo que la versión número 3 era un drama tremendo, de humor negro, que un amigo de Ángel Muñiz calificó como el guión para filmar una obra maestra. Pero era un material denso, fundamentalmente de denuncia, una película social, política, casi a lo Costa-Gavras o tirando a las “Actas de Marusia”. Ya a la altura de la quinta versión la historia se había aligerado bastante de la carga trágica, pero todavía contenía escenas impropias para una película dirigida a “toda la familia”.  Así, desde la versión 6 a la 7 seguimos sometiéndonos más a las exigencias técnicas de la comedia, y haciéndola “pigiable”, es decir, más PG.  Finalmente, la versión 8 fue un tornado rotundamente cómico, sabrosón y garante de la risa de la audiencia PG, devastó la versión número 7.  Ese fenómeno atmosférico fue responsabilidad del otro guionista, Ángel Muñiz, quien lo compuso en varias horas de trabajo febril, requiriendo de mí sólo arreglos fundamentales: síntesis de diálogos, corrección de errores lógicos y de redacción. Por supuesto, la línea argumental de la comedia, la historia, los personajes y la denuncia social, se mantuvieron de manera subterránea, fruto de las versiones anteriores; aunque, después del tornado (o el ciclón), era evidente que la historia se estructuraba como sucesión de secuencias y escenas cómicas.

Durante la filmación de Perico Ripiao, Reynaldo Disla junto a Humberto "Che" Castellanos.

3)  En el aspecto laboral, ¿cómo te manejaste y cuál es la motivación que te dejó, de si lo seguirás haciendo?

Como experiencia laboral, un desastre.  Prefiero no recordarlo. Yo, después de “Perico ripiao”, decidí no escribir un guión más. Es decir, yo estoy en huelga, empecé cuatro años antes que los colegas estadounidenses de 2007 y 2008.  Ellos, en esa su última huelga (porque en décadas anteriores hubo otras), duraron 100 días.  Yo continúo con la mía.  Aunque asesoro, gratuitamente, a mis alumnos y a las personas que se acercan a mí para que les “analice” su guión.

Raymond Pozo, Reynaldo Disla y Philip Rodríguez durante la filmación de Perico Ripiao, 2003.

Acepté sí, colaborar con un amigo productor en el arreglo de su guión. Después de hacerle un diagnóstico a fondo a su escrito, me preguntó cuánto le cobraría por ser co-guionista. Él no podía pagarme 5 mil dólares. Así que él no pudo romper mi huelga. Y yo no me resigné a dedicarme por cuatro o cinco meses a trabajar por un “muchas gracias”.   

Cartel de Tráfico de niños de Alfonso Rodríguez. Reynaldo Disla fue co-guionista de este videometraje. 
Hay 3 asuntos incómodos en este trabajo: 1) Los directores se consideran guionistas, pero buscan a un co-guionista subordinado que les repare sus deficiencias. 2) Los productores y los directores, en su gran mayoría, no aceptan al guionista (ni a los actores protagonistas) como autores de la obra cinematográfica, con derecho a porcentajes sobre las ganancias de la película. Prefieren a un empleado que por unos pesos les ayude a darle forma a “su guión”. 3) El guionista, cuando ha terminado su trabajo, es un objeto desechado por los productores y el director. Generalmente, en los créditos correspondientes al guión, el director se pone de primero y después al negro que le ayudó; es decir, no sólo hay agresión económica, también patean en las nalgas los derechos morales de los autores cinematográficos, de los guionistas. Yo, así, no escribo más para cine, evito exponer mi trasero a tales puntapiés.  

Imágenes de Medios, corto de Vladimir Abud,
con Reynaldo Disla en el papel de Adolfo.

*NOTA: Entrevista publicada originalmente en el diario digital ACENTO.COM.DO, el 14 de junio de 2013. Ver enlace:

http://www.acento.com.do/index.php/blog/9601/78/Preguntas-de-Etzel-Baez-Respuestas-de-Reynaldo-Disla.html





jueves, 11 de abril de 2013

Adrián Javier (1967-2013)



10 RECUERDOS DE ADRIÁN JAVIER

Por Reynaldo Disla

1-   Conocí primero su voz en la radio leyendo poesía. ¡Tan buena voz, barítona, apacible! Después me enteró de que él sabía quién era yo: nada literario le era ajeno. Curioso por conocer mis obras inéditas, insistía en que se las permitiera leer.  Al tenerlo al frente, hablando de las creaciones de Octavio Paz, de las de Frank Almánzar… Supe que el corpulento poeta era una esponja, cortaziana, pescando en las artes brillos sumergidos.

2- Tomaba un libro de poesía y señalaba los mejores versos. Mira, Reynaldo, en este libro (un tomo de más de cien páginas), he encontrado como veinte versos excelentes. Era un elogio al poeta puesto en su lupa, una hazaña portentosa: ¡Unos veinte versos que impactaron a Adrián!

3- El joven Adrián observaba el “piquito” de un libro, asomado a la gaveta de la secretaria. Por fin ella se lo mostró: ¡Eran ensayos de Octavio Paz!  Reynaldo, dime, ¿qué va a hacer la señora con ese libro? Ella no lee eso. Dile que me lo preste. Y esa mañana no salió de la oficina sin su libro conquistado, del que ya, ahí mismo, había leído muchísimas páginas en lo que se resolvía lo del préstamo.

De izquierda a derecha: Adrián Javier, María Eugenia Bacci, 
Ángela Hernández, Modesto Acevedo y María Santana.
4- Una imagen imborrable: Adrián sentado frente a Alexis Gómez-Rosa; corregían un libro, uno leía en voz alta las pruebas de imprenta con todo y puntuación (“punto final, coma, punto y seguido”), y el otro comparaba lo que oía con el texto original. Hacían esto en la acera, frente a la casa de Alexis. Sólo pasé por ahí y los vi, no sé todavía los detalles de aquel método de corrección.

5- Muy joven todavía, Adrián se fatigaba al caminar. Le advertía: Adrián, yo estoy ingiriendo pastillas contra la hipertensión desde los treinta años. Lotrial-D se llama la que tomo ahora, tú deberías chequearte, Adrián; qué va, parecía no darle importancia. Esa conversación paró en el comentario de un verso de Tony Raful que dice (cito de memoria) “me declaro obsesivo e hipertenso”.

6-Cuando se ensañaban contra él, comentaba el abuso con expresión de incertidumbre, ¿qué ganaba ese señor despidiéndolo sin motivo?; o aquel otro caballero haciéndole reescribir quince veces el texto del spot reel de Bronquina, de maldad, porque al final escogía el primer texto que redactó Adrián; y ¿por qué, por qué hace eso?, pretendía buscar una explicación que no fuera la envidia a su talento.
 
Adrián Javier.
7- La bondad brotaba de su voz, su expresión, su sonrisa de santo inocente. ¡Y meloso que sonaba al teléfono, conquistando a una musa misteriosa!, invitándola a que lo acompañara al cine. ¿Por qué era tan difícil complacerlo? La llamada se prolonga, al parecer la chica disfrutaba los esfuerzos retóricos del poeta para convencerla. Al final, el poeta cuelga, y se queda pensativo. Habla de ella, nunca dice su nombre. Y yo no le pregunto. ¡Vivo recuerdo de Adrián!

8- Supe cuánto me apreciaba (y que yo era un valor agregado) cuando intentó comprar mi auto Zastava, en tres plazos, aunque pagara un poco más de lo que yo pedía en un solo pago, porque además “imagínate, ¡estaré montado en el auto que perteneció a Reynaldo Disla!”. 

9- Una foto para el Directorio de escritores y periodistas dominicanos, Reynaldo, no todas las reseñas llevan fotos. ¡Oh, qué honor!  Era uno de los escogidos por Adrián para figurar con foto en su “Directorio electrónico interactivo de periodistas, artistas y escritores dominicanos”.

10- De su trasplante de riñón nunca hablamos, pero sabía que el dolor de perder a su hermano donante era ya su propia respiración, y que para comprender su devastación espiritual, nunca bastaría una frase de un diálogo cruzado mientras lo saludaba; que alguna vez podría asomarme a la verdadera profundidad de su pena, sólo a través de la poesía.  

¡Hasta luego, poeta!

Adrián Javier.
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“¡Hay gente que no sabe lo que se pierde cuando no es transparente! Nosotros lo disfrutamos todo porque siempre hemos sido lo que somos (Píndaro), nunca hemos pretendido ser aquello que no nos puebla en nuestro interior. Y eso convoca buenas voluntades, propicia caminos imborrables hacia la transparencia y el cariño verdadero...”
Adrián Javier,
en Facebook, 22 de noviembre de 2012.


miércoles, 3 de abril de 2013

EN LA CELEBRACIÓN DE LOS 20 AÑOS DEL TEATRO GAYUMBA (1996)



Palabras de Reynaldo Disla durante el homenaje al 
Teatro Gayumba, organizado por la revista Vetas
Casa Guayasamín, Santo Domingo, 1996.

Teatro Gayumba en "Un comercial para Máximo Gómez".


GAYUMBA ESTÁ 
A LA DIESTRA DE DIOS PADRE

Por Reynaldo Disla

El Teatro Gayumba es un caso único en la historia del teatro dominicano: con veinte años de actividades como grupo teatral independiente y un estilo de representación que desde “La urna" (198?) ha ido depurándose hasta alcanzar la madurez expresiva en el clásico del teatro dominicano “Don Quijote y Sancho Panza” (1983) cuya eficacia, frescura y trascendencia se confirman trece años después en escenarios de Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos y Portugal.

Teatro Gayumba en "Esta era una vez... ¡y dos son tres!

En un ambiente contaminado por la indiferencia, la ignorancia y el desprecio por el teatro auténtico.  ¿Cómo ha sobrevivido Gayumba?  En estos veinte años hemos visto a Manuel Chapuseaux y a Nives Santana trabajar en la televisión, como profesores, titiriteros… y ejercer dignamente el pluriempleo, hallando el tiempo para objetivos más altos: el arte teatral de Gayumba.

Dentro de la miseria espiritual del medio en el que les ha tocado vivir, ellos han alcanzado el éxito.  Un lenguaje escénico propio, una metodología de trabajo, una pedagogía eficiente.  Hoy Manuel Chapuseaux es uno de los mejores directores teatrales latinoamericanos. 
 
Manuel Chapuseaux en "Ubú Rey".

Casi sin ninguna ayuda, con voluntad y perseverancia, el Teatro Gayumba se mueve en sus circunstancias y las transforman.  La frase de Ortega y Gasset en sus Meditaciones del Quijote debe citarse completa para que sirva: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo.”

Gayumba, en cada una de sus etapas, ha luchado por trascender las circunstancias adversas y por eso, hoy, se ha salvado.

Teatro Gayumba en "Don Quijote y Sancho Panza"