Por Reynaldo Disla
Frank Disla es mi hermano, de padre y madre. Al examinar
sus textos dramáticos, apartaré el parentesco y los afectos, procurando la
objetividad en esta misión que me ha encargado de presentar la primera edición
de ESTA OBRA compuesta de dos actos, un intermedio y un réquiem; basada en un
tema de Luis Días, y titulada: “Ascenso y caída de Andresito Reyna”. Es la pieza
dramática ganadora del Premio Letras de Ultramar 2013, en el género
teatro.
El 20 de febrero de 2014 el DiarioDigitalRD reseñó el siguiente
veredicto:
El jurado escogió la obra de Disla:
Ascenso
y caída de Andresito Reyna, por constituir una pieza de reconstrucción
de la identidad dominicana entre lo vernáculo y la diáspora, por su valiosa
contribución a la recuperación de la oralidad y el folklore y al rescate de la
memoria de nuestro pueblo, y, entre otras cosas, por la intencionalidad del discurso
y su riqueza en elementos simbólicos y mitológicos de gran teatralidad. (1)
El veredicto acierta al señalar rasgos de
esta pieza, en la que aparecen, junto a personajes dominicanos, el chileno
Humberto Jara, Sebastián Nieto
—un porteño conocido como El Argentino—, el hondureño apodado Nice Country y un
séquito de alemanes. Como en piezas anteriores de Frank Disla el habla de los
emigrantes latinoamericanos fluye natural y poética, en una oralidad que el
dramaturgo domina tan bien como el español de Andresito Reyna, caracterizado
por la mezcla simultánea del castellano con el cibaeño de i cepillá.
![]() |
Reynaldo Disla, durante la presentación de "Ascenso y caída de Andresito Reyna", de Frank Disla. XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014. |
El veredicto también apunta una cualidad
esencial del texto dramático que hoy empieza a circular: la “contribución… al
rescate de la memoria de nuestro pueblo”. Esta pieza es, básicamente, de la memoria, acopio de los recuerdos de
tres entes dramáticos, que son uno
como la divina trinidad: el narrador, Luis Días y el autor. La pieza tiene ese tiempo, atmósfera y espacio y aquel aire poético del recuerdo: los episodios saltan, muy bien
entrelazados, del futuro al presente y al pasado, o desde el pasado a algún o
ningún presente, o al futuro que ya es pasado, contado por supuesto en el
presente escénico. Es decir, tiempos mezclándose
como cartas al barajarse, pero fáciles de comprender.
De algún colmado, tomando cervezas, se
concretiza la personalidad del narrador transformándose en Luis Días, que
botella en mano sale de cualquier rincón del Intermedio, donde el “alcohol hace
estragos” y se manifiesta así, como sucedió en una entrevista real:
![]() |
Luis Días, obra de Mercader. |
“Vamos a dejarnos de pendejá.
Después que estos hijos de la gran puta te enseñan a hacer los
cañaverales, a sembrar la caña, a
destilar romo en los patios, a beber romo en los colmados, que lo que tú ves es
romo, mira como son los colmados, romo, romo y romo. Entonces, después si a las doce de la noche
te ven con una botella de romo que tú compraste, entonces tú eres un
delincuente, porque se cogen la ley para ellos, como que son los dioses y no es
así, no debe ser así. Es verdad que debe
haber un freno en el expendio de alcohol, bueno pues hagan ‘liquor store’ y
quiten toda esa vaina de ahí y pongan comida.
Entonces después que enseñan a uno a beber, a ser alcohólico todo el
tiempo, entonces tú eres como el Americano, tú ta preso, un delincuente. Tú compras una botella de ron en los Estados
Unidos, ahí, y tú sales con ella, ya tú ta preso, pero entonces por qué me la
venden, cómo e la vaina, entonces el preso soy yo que la compro y no el que lo
vende, pero qué vaina. Entonces debían coger a Brugal y cerrarlo, coger la
Presidente y cerrarla, entonces se acabó la vaina del uso del alcohol, como
dice el Cardenal. Cierra esa vaina y
entonces vende jugos. Pero si tú nos
enseñas a beber, a ser alcohólico, a andar con una botella en el vehículo todo
el tiempo, de cerveza... (De pie.) Mira el calorazo. (Muestra su brazo transpirando sudor.) Mira cómo es, mira... estamos en
otoño, mira cómo es este maldito país, ves el calor... mira, es sudando la gota
gorda en otoño... nosotros es obligao que tenemos que estar con una maldita
cerveza... Mira no hay luz a esta hora, ¿qué va uno a hacer? No se puede entrar
a la casa, tú no puedes, por el caloraso que hace... ¿entonces qué tú haces? Beberte una cerveza, una fría en un
colmado. Entonces eso es malo, dice el
otro. No, así no. Tienen a uno como en toque de queda, como cuando Trujillo”.
Esta pieza, dedicada a
Rafael Villalona “por su constante búsqueda del Héroe Nacional”, es,
definitivamente, un homenaje a Luis Días (como personalidad, músico e
investigador; como intelectual y personaje
que lucha conscientemente para vencer obstáculos, era y es, por tanto, un héroe dramático, tan a la vista que
parece invisible —como tanto héroes nacionales— y por eso algunos textos despistados
no lo encuentran, aunque lo busquen constantemente), y también esta pieza es la
recreación del héroe escénico Andresito Reyna, siguiendo el hilo de la canción
de Terror Días, en el ambiente de peleas de gallos, peripecias en Nueva York,
bonanza económica y la realización del sueño de construir una mansión en La
Gina, Villa Tapia, y compartirla con Doralis, el amor de Andresito.
![]() |
Luis Días. Frank Disla. José Duluc. |
La colaboración originaria de
Luis Días y Frank Disla aconteció en los días de la puesta en escena de “Ramón
Arepa” (1984), monólogo de carnaval (monólogo, pero representado con catorce
actores y actrices), obra sobre la que hay un reciente y extenso estudio de Raj
Chetty, investigador y académico norteamericano, que forma parte de su tesis para optar por el título de
Doctor en Filosofía en la Universidad de Washington, titulada: “Race Fundamentalism: Caribbean
Theater and the Challenge to Black Diaspora”, sustentada en 2013. (2)
El día que Frank Disla entró con Luis Días
y José Duluc al estudio de grabación de Radio Mil, para salir doce horas
después con la canción tema de Ramón
Arepa, todavía lo recuerdo como me lo contaron los allí presentes. Grabaron
el tema Ramón Arepa “La vida, la careta”, con letras de Frank y música de Luis
Días y la participación de José DULUC.
Luis estuvo dedicado a la creación, concentrado y metódico durante las
doce horas de labor creativa e interpretativa; al final estaba eufórico.
Minutos después, Luis iba viajando en el asiento trasero del Zástava que
manejaba Frank. Expresó allí tres
asuntos inolvidables para los que lo oyeron, Uno: Que fue aquella la mejor
grabación de su vida; Dos: lo fértil que sería su creatividad si tuviera un
estudio de grabación durante tantas horas a su disposición y cuando él quisiera:
y Tres: afirmó que eran ciertas las propiedades salutíferas de la mariguana
fumada con moderación.
El estreno de Ramón Arepa en la Sala Ravelo del Teatro Nacional no podía comenzar
sin la presencia de Luis Días, y ya pasaban diez minutos, y los técnicos y
marinos del Teatro Nacional, exigían que se empezara la obra; pero Frank dijo:
“No, hay que esperar a Luis”, y en ese mismo instante como convocado por las
palabras de Frank entró Luis Días de la mano de su compañera, la Americana, y entonces
pudo debutar Ramón Arepa.
![]() |
Reynaldo Disla interpretando a Ramón Arepa. En el montaje de 1985 Ramón Arepa fue caracterizado por Danilo Solís. |
Ramón Arepa, como señalé una vez, marcó un camino certero
para el teatro dominicano. El impacto entre teatristas fue evidente. Vale
señalar sólo la cita de un artículo de Luis Peralta-Bonilla aparecido en el
Suplemento de Arte y Cultura del periódico Rhode Island LATINO PRESTIGE, el 26
de febrero de 1998, página 7, que ejemplifica, tantos años después, lo
perdurable de este impacto:
En “Compadre Mon”, el poeta
Manuel del Cabral hizo que conociéramos de manera definitiva al macho dominicano
de la zona rural, aferrado a la pistola y las galleras, envalentonado y
mujeriego. Pero es “Ramón Arepa” la expresión más profusa de la dominicanidad.
Su vida es un trazado de fidelidad asombrosa, cuya lectura impregna
desgarradoramente los escollos y limitaciones de la sociedad dominicana. Todos
los tópicos que resumen la interminable lucha por la sobrevivencia, fueron
compactados en este monólogo con inmejorable poder de síntesis...
![]() |
Durante la puesta en circulación de Ascenso y caída de Andresito Reyna. XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014. |
La dramaturgia de Frank Disla estuvo caracterizada en sus
inicios por la presencia de personajes populares dominicanos: ex izquierdistas
desarrapados, bailadores de son, un arepero y organizador de comparsas de
carnaval… Un teatro que a principios de los años ochenta marcó un antes y un
después en la representación de personajes populares con piezas como “Este sol
para estos tres”, “Ramón Arepa”, “Último son” y “Aquí no se siente la lluvia”.
![]() |
En la primera foto, de izquierda a derecha, Jaime Casimiro y Miguel Ángel Carrión.En la segunda, Rafael Robles y Jaime Casimiro en Este sol para estos tres, de Frank Disla. |
Respecto
al teatro de Frank Disla y enfocando tres piezas iniciales, hay un ensayo de la
prestigiosa académica e investigadora norteamericana Camilla Stevens, Catedrática
Asociada de Rutgers, Universidad Estatal
de Nueva Jersey y Especialista en Teatro Antillano,
titulado “La dominicanidad transnacional del teatro de Frank Disla”, allí casi
al principio de su ensayo hace la siguiente panorámica de nuestro dramaturgo:
Disla es un teatrista transnacional
porque, a pesar de que él haya residido en los Estados Unidos desde 1987,
continúa escribiendo en español y sus temas y sus ansias atañen a lo
dominicano. Con regularidad su trabajo
ha sido validado en su país de origen: cuatro de sus obras han sido recopiladas
en la serie de Casa de Teatro por haber ganado premios en su competencia anual
(Último son, Chicken Cordon Blue, El
barbero de Saint Ann Street y El
velorio de Juan Díaz), y dos veces ha ganado el premio nacional de teatro
Cristóbal de Llerena, primero en 1992 por Desarraigados y más recientemente,
en 2005, por Un búfalo de El Paso, Texas.
Al mismo tiempo, algunas de sus obras han recibido lecturas dramatizadas
y montajes en teatros de los Estados Unidos y sus textos se leen en aulas
universitarias norteamericanas. En la
República Dominicana fue profesor de dramaturgia en la Escuela Nacional de Arte
Escénico, y en los Estados Unidos ha impartido talleres sobre dramaturgia a
través del Centro Ollantay, un espacio importante para la actividad de teatro
latino en la ciudad de Nueva York, además de ejercer como maestro de drama en
Nueva Jersey. Su vida personal y
profesional, en efecto, se ha realizado a través de las fronteras
nacionales. No es de extrañar, pues, que
muchas de sus obras exploran la experiencia de la migración.
Y señala Camila Stevens, a manera de conclusión, sobre las características
transnacionales de la obra de Frank Disla:
En la era
de la globalización es preciso prestar atención a la obra de teatristas
transnacionales como Frank Disla, porque su compromiso con la diferencia y la
exclusión, y su desafío a las nociones hegemónicas de la ciudadanía, alientan
nuevas ideas sobre cómo artistas del siglo XXI intervienen en políticas
culturales que trascienden las fronteras nacionales. (3)
![]() |
Portada del programa de mano de Chicken Cordon Blue, de Frank Disla. |
Efectivamente,
digo yo, al emigrar a los Estados Unidos, Frank Disla primero vivió en Boston,
luego en Nueva Jersey (nunca en Nueva York, como ha señalado algún historiador
teatral). Sus obras empiezan a poblarse
de personajes de múltiples nacionalidades. Vale estampar aquí, otra cita,
aparecida en un programa de la producción de Chicken Condon Blue, en parte tomada del comentario de
contraportada del libro DESARRAIGADOS, Premio Nacional de Teatro Cristóbal de
Llerena 1992-1993, que dice así:
En los últimos 14 años (ya
son 27) la obra de Frank Disla se ha poblado de personajes emigrantes, exiliados
económicos y exiliados políticos; puertorriqueños, chilenos, mexicanos,
dominicanos; caracteres que testimonian, a través de una teatralidad descarnada
e incisiva, el choque espiritual y material que impacta a hombres y mujeres que
ya no tienen ningún lugar al que puedan llamar suyo. Son personajes vivos,
reales, con rasgos de la crueldad y el naturalismo, delineados de la manera
brillante con la que Frank Disla aborda los personajes que viven en algún punto
extremo de sus existencias, esos personajes que han perdido todos los
horizontes y que él conoce tan bien, pues los entrevista, conoce sus vidas,
convive con ellos y hasta han llegado, esos personajes, ha representar sus
propias vidas en las tablas. En Chicken Cordon Blue, encontramos
cuatro nuevos ejemplares de la emigración, esta vez tratados con un humor que
transita por la superficie de lo cotidiano, pero cuyo fondo es esencialmente
dramático, rozando lo trágico, a pesar de la apariencia risueña con que el
latinoamericano, tantas veces, enfrenta la dura vida.
![]() |
Durante la puesta en circulación de
Ascenso y caída de Andresito Reyna.
XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014.
|
Esta dramaturgia tiene un punto culminante en Un búfalo de El Paso, Texas, Premio
Nacional Cristóbal de Llerena 2005. Como
se señala en la contraportada de la edición de Un búfalo…, precisiones que amplían el criterio del exigente jurado
que la premió:
Un búfalo de El Paso, Texas, expone de manera magistral una estructura
dramática lúdica que destruye y construye nuevas formas de narrar un
drama. Dos mundos, dos personajes
múltiples que reproducen sus vidas desde los recuerdos más íntimos. Una técnica
novedosa que convierte los recursos externos del distanciamiento y el actor
comodín en una pesquisa interior, psicológica y profunda. Un universo de
situaciones paralelas y convergentes donde todo es posible, incluso enredar y
mezclar tiempos, situaciones, sueños y realidad. Una culminación brillante de
la dramaturgia de Frank Disla, que desde finales de los años ochenta explora la
vida de emigrantes y desarraigados de diversas nacionalidades. Una pieza de
esas que aparecen en el mundo cada diez años.
![]() |
Puesta en circulación de Ascenso y caída de Andresito Reyna. XVII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014. |
Alguna vez surgió el teatro de la cuarta fase, como
una teoría nada más. En este teatro el
espectador vería, al mismo tiempo, al actor y a su personaje que a su vez
representa a otro personaje y además a una entidad crítica que reflexionaba
sobre la interpretación que transcurría en ese instante. Un asunto un poco más
complejo que escenificar “Marat-Sade” de Peter Weiss. Porque en el teatro de la
cuarta fase el actor debía superar la santísima trinidad y ser
simultáneamente cuatro entidades. Veinticinco años después de esta aspiración
teórica Un búfalo de El Paso, Texas
demostró, sin el autor proponérselo, la factibilidad de la cuarta fase y hasta de la quinta y la sexta fases en un
espectáculo dramático.
Finalmente arribamos a Ascenso y caída de Andresito Reyna,
Premio Letras de Ultramar 2013. Así como
una parte de El búfalo… sigue el hilo
argumental de la canción Elena de
Juan Luis Guerra (Álbum Mudanza
y Acarreo, 1985), aquí se utiliza este recurso durante toda la pieza
siguiendo los trazos de la historia del Andresito Reyna de la canción de Luis
Días. Esta es la historia de los personajes principales de la canción, y otros
presentidos en el relato de Días o en las memorias infantiles de Frank Disla.
Los versos de la canción van cayendo en las transiciones críticas de la biografía
de los personajes.
![]() |
Esta
pieza, Ascenso y caída de Andresito Reyna,
supera las nociones tradicionales contenidas en las palabras folklore y vernáculo. Su técnica y
estructura rompe toda linealidad temporal y espacial, fluyendo en la cronología
caprichosa de las evocaciones. Los caracteres son delineados por las metáforas
de las memorias de infancia, por floridos o violentos paisajes —auras bucólicas
de Yoryi Morel mezcladas con trazos contemporáneos más allá de Andy Warhol—,
entre otras características innovadores. Ascenso
y caída de Andresito Reyna es la superación de lo pintoresco, lo típico, lo
folklórico o lo vernáculo; es la victoria evidente sobre las tradicionales
representaciones del campesino dominicano, para llevarlo a un plano
contemporáneo, desde una nueva visión que utiliza recursos de la misma
tradición y la transciende: con rupturas estructurales, temporales y la
síntesis de múltiples caracteres globales recreados desde sus respectivas
hablas u oralidades.
![]() |
Jimmy Sierra y Frank Disla. |
La falta de investigadores y estudiosos de
la literatura dominicana, que la valoren y la difundan, permite que se ignore
la obra de autores importantes. Al hablar de Frank Disla con algún colega,
sucede con frecuencia, que desconocen cuáles son éstos o aquellos logros que
especialistas exigentes han reconocido en la obra de Frank Disla. Como resumen diré,
para quien desee captarlo, aunque quizá no pueda asimilarlo: Que la obra de
Frank Disla ha transitado los mismos escalones de los grandes autores dramáticos
latinoamericanos. ¿Esto lo puede PALPAR un ciego? Esto puede VERSE al obtener
el Primer Premio del Concurso Dominicano de Teatro (Casa de Teatro) por su obra
El barbero de Saint Ann Street; al Chicken Cordon Blue ser publicada en la
revista Conjunto, de Casa de las Américas; al ser escogido Frank Disla en 2001
para integrar el jurado del Premio Casa de las Américas, al ser seleccionado
como maestro dramaturgo, en tres ocasiones, para impartir el Taller Intensivo
de Dramaturgia del Centro para las Artes Ollantay en Nueva York, al obtener en
dos ocasiones el Premio Nacional de Literatura Cristóbal de Llerena cuando fue constituido
por jurados exigentes; al figurar entre los 10 dramaturgos de la actualidad
latinoamericana invitados al Congreso-Festival Latin American Theater Today, de
la Universidad de Conneticut, en 2004. Y ahora con el Premio Letras de
Ultramar, 2013. Hay que dejarse de
vainas, y reconocer lo que expresó una vez el profesor, actor y director Arturo
López: “¡Lo siento por los demás, pero Frank Disla es el mejor dramaturgo
dominicano de todos los tiempos!”. O como dijo Luis Días, después de ver Este sol para estos tres de Frank Disla,
(El Terror asistió a varias representaciones en Casa de Teatro), exclamó Luis —y
lo oyó Jaime Casimiro, uno de los actores—: “¡Esto, sí es teatro!”. Muchas gracias.
__________________
(1) En el libro aparece el veredicto del IX Premio Letras de Ultramar, suscrito por los
jurados de la categoría
teatro del Premio Letras de Ultramar, que organiza el
Ministerio de Cultura de República Dominicana a través del Comisionado
Dominicano de Cultura en New York, e integrado por Julissa Rivera, Leonardo Grassals
y Dionis Rufino quienes determinaron: “Declarar
la obra ganadora del premio único del premio Letras de Ultramar 2014 a / Ascenso y caída de Andresito Reyna / Por
constituir una pieza de reconstrucción de la identidad dominicana entre lo
vernáculo y la diáspora. / Por su valiosa contribución a la recuperación de la
oralidad y el folklore y al rescate de la memoria de nuestro pueblo. / Por la
intencionalidad del discurso y su riqueza en elementos simbólicos y mitológicos
de gran teatralidad. / Por su aporte en la búsqueda del héroe escénico y al
desarrollo de una dramaturgia nacional”.
(2)
Actualmente esta tesis está disponible en la biblioteca digital de la
institución señalada: University of Washington Libraries, en el siguiente
enlace: